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CAPITULO CATORCE
Rehabilitacion
Deambulación y Arcos de Movimientos
Posicionamiento Ferulización
Control de la Cicatrización [Presuterapia]
Referencias [108-113]
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Una vez que la sobre vivencia del paciente
ha sido asegurada, la función y la estética se convierten en los mayores factores para la subsiguiente calidad de
vida. Sin embargo, las consideraciones para estas
metas, si no son asumidas inmediatamente al inicio del trauma, el resultado final, a pesar de una reanimación exitosa y buen
cierre de la herida, será menos que deseable. La
rehabilitación del paciente quemado debe ser iniciada durante el periodo de reanimación aguda y continuar hasta que las cicatrices
maduren y la actividad sociolaboral inicie.
Existen principios que deben aplicarse
inmediatamente después del trauma térmico para asegurarse la más temprana y óptima rehabilitación del paciente.
Los cuidados rehabilitatorios deben comenzar el mismo
día y las metas serían: Limitar o prevenir pérdida de movimiento, prevenir o minimizar deformaciones anatómicas, prevenir pérdida de
masa muscular y retornar al paciente a sus actividades
de trabajo o social tan pronto como sea posible. Debe
considerarse un programa de rehabilitación para el paciente quemado y
para sus necesidades particulares.
Existen cuatro principios básicos para la
rehabilitación del quemado:
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El programa debe ser iniciado
preferiblemente el mismo día del trauma.
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El programa debe evitar períodos
prolongados de inmovilidad y cualquier parte del
cuerpo que pueda moverse libremente debe ser ejercitada con frecuencia.
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Los movimientos activos deben iniciarse
en el período de reanimación.
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Debe haber un programa planificado de
actividades diarias y cuidados de rehabilitación,
readaptado cada vez que las necesidades del paciente vayan cambiando.
A la admisión del paciente, los planes deben
considerar la prevención de contractura muscular y
deformidad anatómica. La implementación de tales medidas ha de ser individual.
La deambulación temprana es importante y todas las
extremidades deben ser estrictamente ejercitadas con
mucha frecuencia durante todo el día. La postura adecuada en cama es esencial para la prevención de la contractura.
Posiciones de comfort para el paciente no deben ser
permitidas ya que esta posición de comfort para el
paciente es la posición de contractura. La incidencia de contracturas en el
pasado ha sido reducida hoy en día de forma
significativa, a través del uso frecuente de ejercicios apropiados de movimientos activos y pasivos, y
posicionamiento adecuado durante el reposo. Al
paciente y a sus familiares debe concientizársele y entrenarlos sobre
la importancia de los ejercicios activos tempranos y
posicionamiento adecuado durante el descanso y el
sueño.
Deambulación y Arcos de
Movimiento
La deambulación debe instituirse tan pronto
como sea posible. Tales ejercicios pueden reducir la
pérdida de masa muscular y ayudar a estimular el apetito. La deambulación
temprana, también reducirá los riesgos de úlcera
cutánea por presión. En adición, pedir al paciente que
salga de la cama y se siente en una silla gran parte del día, aumentará el
volumen respiratorio y le dará la sensación
psicológica de "normalidad" al paciente. Las articulaciones de todas las extremidades deben moverse a través de
las 24 horas del día a menos que no exista
contraindicación (ejemplo: fracturas articulares expuestas). Los pacientes con heridas abiertas por escarotomías o
fasciotomías, pueden usualmente, mover estas partes
activamente, en especial si la terapia se realiza tempranamente en la
evolución.
Cuando el movimiento activo temprano es
insuficiente o imposible se indican ejercicios pasivos. Sin embargo, el ejercicio pasivo en una mano edematosa o
contracturada es un proceso delicado; mejor sería que
lo realice un experto fisiatra. El ejercicio activo
del paciente debe comenzar temprano en el día, debiendo implementarse
un horario de actividades planificadas con ejercicios
frecuentes y de corta duración (3-5 minutos) cada
hora. Si el paciente es capaz de tolerar cada sección sin fatiga por 2 ó
3 días, los períodos pueden ser incrementados
lentamente en duración y reducidos en frecuencia.
Ejercicios prolongados aumentarán el tono y previenen la pérdida de masa
muscular.
Los arcos de movimiento deben ser
aconsejados, permitiendo al paciente que cumpla todas
las actividades del diario vivir por sí mismo. Peinarse el pelo o cepillarse los
dientes, alimentarse, deambular al baño o a la sala de
hidroterapia e incluso ayudar en sus propias curas,
pueden facilitar los arcos de movimientos activos de manos, piernas, brazos,
y le otorgará al paciente algunas medidas, tales como
de control sobre el medio ambiente.
Cualquier tipo de aparato necesario para
facilitar los movimientos debe permitirse tales como
platos, libros, cubiertos, etc. El uso de estos utensilios, llenaría al paciente
de sentimientos de autorrealización, mejoría de su
autoestima y ulteriormente alienta su participación, reduciendo su dependencia de otros.
Posicionamiento
Aún con el más cooperativo de los pacientes,
los programas de arcos de movimientos activos /
pasivos pueden ser insuficientes para prevenir el desarrollo de deformidades y
contracturas. En esta situación el posicionamiento
adecuado en cama se convierte en una necesidad
importante, mientras que mantener el arco de movimiento activo es el factor
más importante de perdida de movimientos, masa
muscular y deformidad anatómica, se necesitan otras
medidas de ayuda. El posicionamiento adecuado es crítico para mantener
los movimientos articulares, los beneficios logrados
por las secciones de ejercicios se pierden en tan sólo
8 horas de sueño en posición "confortable".
Buscando posición confortable los pacientes
pedirán una almohada para la cabeza mientras
descansan, la posición con almohada está contraindicada en quemaduras de
cara y cuello. La contractura en flexión de la nuca
usualmente se acompaña de deformidades de la parte
inferior de la cara. Esto puede ser minimizado colocando la nuca en extensión ventral durante el reposo y el sueño.
Durante el sueño, los pacientes generalmente
asumen posiciones indeseables de sus articulaciones.
En personas sanas esto no es un problema, ya que cambian frecuentemente
de posición durante el sueño. Sin embargo, las
molestias asociadas con la recuperación de quemaduras
usualmente evitarán que estos pacientes se muevan, asumiendo por esta razón, inmovilidad articular. Puede ser difícil para el
paciente mantener la posición adecuada de forma
voluntaria, por lo tanto se necesitará el uso de férulas.
Los hombros deben estar en abducción de 80°
a 90° con el codo en extensión completa y las muñecas
extendidas de 30° a 40° previniendo así posiciones indeseables de pequeñas
articulaciones de las manos y muñecas. Con la muñeca
extendida de 30° a 40° las articulaciones
metacarpofalángicas (MF), asumirán posición en flexión debido al tiraje de
los músculos intrínsecos. En esta posición las
articulaciones interfalángicas (IF) estarían en
flexión intermedia (posición de reposo) y el pulgar asumirá posición de
abducción intermedia.
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