Quemadura o Lesión
térmica
Lesión térmica implica, el daño o
destrucción de la piel y/o su contenido por calor o frío, agentes químicos,
electricidad, energía ionizante o cualquiera de sus combinaciones. Las lesiones
térmicas por calor son muy frecuentes y comúnmente asociadas a lesiones
inhalatorias. Una lesión térmica por calor involucra el calentamiento de los
tejidos sobre un nivel donde ocurre daño irreversible de éstos. La lesión
tisular es proporcional al contenido de calor del agente quemante, tiempo de
exposición y conductividad de calor de los tejidos involucrados. La piel,
termofílica e hidrofílica del humano, posee una alta conductividad específica al
calor, con una baja irradiación térmica, por lo tanto, la piel se sobrecalienta
rápidamente y se enfría lentamente. Como resultado, el daño térmico persiste
luego de que el agente se haya extinguido o haya sido removido.
Las causas más usuales de
quemaduras son las llamas (flamas) y los líquidos calientes (escaldaduras). En
República Dominicana la corriente eléctrica, tanto de alto voltaje (más de 1000
voltios) como de bajo voltaje (menos de 1000 voltios), es agente frecuente de
quemaduras. Cuando la fuente de calor es menor de 45°C, los daños tísulares son
raros; de 45°C a 50°C, se presentan daños celulares, pero con carácter de
reversibilidad, por encima de 50°C, los daños celulares son irreversibles,
resultando en desnaturalización de las proteínas tisulares. La temperatura
necesaria para producir una quemadura es exponencialmente relativa al tiempo de
exposición. Para adultos expuestos a agua caliente, se producirá una quemadura
profunda con una exposición de 2 minutos a 50°C (122°F), 20 segundos a 55°C
(131°F) y 5 segundos a 60°C (140°F)